Humberto Acosta es un ex prisionero político cubano que a través de Internet comparte sus experiencias y las de muchos de sus compañeros en las ergástulas de Fidel Castro.
Su propósito es evitarle a otros pueblos el dolor que ha vivido el pueblo de Cuba bajo una dictadura comunista.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Verdades Silenciadas

Versos Libres


Dos madres tuve yo,
Ambas de gran pureza,
la que al cielo ya voló
y la madre naturaleza.

Dos padres tuve dos,
tuve el padre terrenal,
hoy solo me queda Dios
“ mi padre celestial”

Su nombre fue Dolores
el de aquella santa mujer,
a quien le ofrecí mi querer,
por ser el amor de mis amores,

Fue una rosa entre las flores
del jardín de mis ensueños
mis penas no pueden ser mayores
desde que el cielo pasó a ser su dueño.

Con el alma adolorida
salí de mi patria un día
¡ Que triste fue la despedida,
mas le prometí que volvería!

Olvidar jamás podría
de mi patria el sufrimiento
tu tormento es mi tormento
Amada patria mía.

Digo y en ello siempre insisto
en lo que dijo Colón en prosa
Cuba es la tierra más hermosa,
que ojos humanos han visto.


Por y para Cuba existo,
Y porque me siento mambí
Mi ídolo es José Martí,
Y mi único Rey es Cristo.

Dejo mi pensamiento volar
lo dejo que avance y suba
y después del ancho mar
se a posa en mi amada Cuba.

 

En aquella Venus desnuda
que del mar emergió
hermosa fértil y pura
Así nuestro Dios la creó.

¡Qué difícil lejos de ti vivir
Cuba mi patria querida
que amarga se torna la vida
” con tanto sufrir y sufrir!

Si lejos de ti he de morir
porque así lo depare el destino
mi alma tomará el camino
que a ti, la habrá de conducir.

Dijo el genial Miguel de Cervantes
quien dio pruebas de grandeza
que en el orden de naturaleza,
cada cosa engendra su semejante.

La facultad de engendrar
debe inducirnos a ser buenos
para no inocular veneno
A la hora de procrear.

Los hijos debieran llegar
producto del puro amor
por la unión conyugal
a sí lo dispuso el creador.

La desintegración familiar
y su extendido alcance
hay que atribuirlo al avance
de las demoníacas fuerzas del mal.

La injusticia y la ambición
son la causa de la desigualdad
que ha sumido a media humanidad
en el caos y la desesperación.

En la actualidad no pocos son
los que turbado por la avaricia
no piensan en la divina justicia
ni les interesa buscar su perdón.