Verdades
Silenciadas
Seamos Mas Dignos de Admiración que Compasión
Aquí en el exilio se habla mucho de lucha contra Castro, pero
la única lucha efectiva contra
el despotismo es la lucha armada, y esa fue la que se inició
en Cuba; pero para mala fortuna de nosotros y para descrédito
de los EEUU un Presidente de este país mediante un arbitrario
y nefando pacto, convirtió a la primera potencia económica
y militar del mundo
en guarda espaldas de la más abyecta, criminal y despótica
tiranía que ha surgido en esta región del mundo.
Después del descalabro de Playa Girón y la vergonzosa
crisis de Octubre, la lucha armada se mantuvo en Cuaba por largo
tiempo, luchando un patriota contra miles de apartidas que
podian contar con abundantes recursos ofrecidos por una potencia
extra continental. Por las causas ya expuestas, después de
una lucha heroica, con miles de muertos, y de más de sesenta
mil prisioneros políticos; el resultado no podía ser
otro que un triunfo para el comunismo con la consecuente derrota
moral para los auto proclamados líderes de la democracia.
Quien esto escribe piensa que el momento no es para andar con lamentaciones,
sino de actuar con energía, entereza y verdadero patriotismo
para que el enemigo no piense que hemos dado por perdida la guerra.
Para reanudar la lucha con la energía que las circunstancias
exigen, lo primero que hay que hacer es luchar por remover el obstáculo
que
representa la contumaz y nefasta política de este país
con respecto a Cuba, mantenida por más de cuatro décadas
sin que la opinión de los combatientes por la libertad de
nuestra patria haya sido tomada en cuenta por parta de USA a la
hora de concertar acuerdos con
la tiranía comunista.
En las ergástulas de Cuba, cuando la tiranía llegaba
a extremos de crueldad insoportables para los presos, se efectuaban
huelgas de hambre hasta que muchos presos llegaban al umbral de
la muerte; pero debido a que estaban decididos a morir y a que eran
muchos,
el régimen cedía a la demanda de los presos para evitar
que la tragedia fuese conocida en el exterior. Tan solo tres murieron
en huelga de hambre...Pedro Luis Boitel, Reynaldo Cordero Valdez
y Rafael del Pino. A ellos los dejaron morir porque sus huelgas
fueron individuales y no colectivas.
Si un pequeño grupo de Cubanos, de esos que sé que
no les faltaría el valor para hacerlo, se decidiesen a acompañarme
a emprender una verdadera huelga de hambre;
Preferiblemente dentro de una prisión de este país
después de haber efectuado un
acto de desobediencia civil, estoy convencido de que si hiciésemos
tal cosa, antes que
llegásemos a morir varios, habríamos de conseguir
que los políticos de este país para no aparecer ante
la opinión pública peores que Castro, al menos tendrán
que dejar de continuar
siendo un obstáculo en nuestra lucha .
www. humbertoacosta.com. Humberto@humbertoacosta.com
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