Humberto Acosta es un ex prisionero político cubano que a través de Internet comparte sus experiencias y las de muchos de sus compañeros en las ergástulas de Fidel Castro.
Su propósito es evitarle a otros pueblos el dolor que ha vivido el pueblo de Cuba bajo una dictadura comunista.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


  Verdades Silenciadas

Propuesta para la Libertad - Por Humberto Acosta

Les he oído decir a algunos ex compañeros de presidio que aquí en los Estados Unidos
nos tienen las manos atadas para luchar contra la tiranía castro-comunista. Al oír tal
cosa yo replíco que en Cuba teníamos más motivos para pensar así debido a que allí
todos los derechos fueron conculcados por la tiraniía. Allí fusilaban, encarcelaban, y
torturaban sin piedad y no obstante ello conspirábamos sin pensar en que teníamos las
manos atadas.

Sabido es que cuando Eisenhower era el presidente de este país, no tan sólo tuvimos el reconocimiento del derecho a la beligerancia; sino también la cooperación de su gobierno
para la lucha armada contra la tiranía castro-comunista. Pero desafortunadamente hubo
aquí un cambio de gobierno, que resultó ser una desgracia para el pueblo de Cuba y un
descrédito para esta gran nación, porque tanto la derrota de Playa Girón como aquel nefasto y arbitrario entendimiento Kennedy–Kruschev constituyeron un bochornoso descrédito para este gran coloso. Porque nadie debe dudar que aquel odioso entendimiento convirtió a las autoridades de este país en guardaespaldas de la feroz y esclavizante tiranía castro-comunista, que ha resultado ser para varios países de las Américas algo así como un coyote suelto entre un rebaño de ovejas.

Aquellos gloriosos patriotas cubanos de la guerra del sesenta y ocho debido a la supe- rioridad de fuerzas y recursos económicos de España tuvieron que aceptar un armisticio propuesto por la metrópoli. Quedando demostrado más adelante que el pacto del Sanjón no fue una capitulación, sino una tregua que ambos bandos consideraron necesaria.

Como consecuencia de aquella tregua muchos patriotas cubanos tomaron el doloroso camino del exilio. Algunos fueron para distintos paises latinos, y la mayoría de ellos vinieron para los E.U..Aquellos patriotas que tan brabíamente habian luchado en Cuba no llegaron al exilio con el próposito de echar raices en tierras extrañas sino de preparar las condiciones para regresar a Cuba para reanudar la querra independentista.

La situación de aquellos patriotas aquí no fue mejor que la nuestra con relación a la política de este país hacia Cuba, porque ellos lejos de recibir cooperación en los preparativos para la guerra eran perseguidos, al extremo que llegaron a decomisarle barcos y armas. Lo mismo que están haciendo ahora los guardacostas de este país con la falsa justificación de una supuesta ley de neutralidad que no fue invocada en el caso de Granada, en de Panamá, ni en otros más recientes.

Los luchadores por la libertad de nuestra patria llegamos a este pais con una bien ganada credencial como combatientes, pero inexplicablemente nuestra actitud aquí no ha sido la que mantuvieron aquellos luchadores del pasado que supieron rebasar el obstáculo que nos tiene detenidos a nosotros. Y me niego a creer que sea por falta de valor, pero sí por falta de tomar la desición para hacer lo debido y lo necesario para poder reconquistar aquel bien que con tanto sacrificio y tanta sangre derramada nos legaron nuestros antepasados.

Soy de la opinión que merece aferrarse a la vida mientras se pueda vivir con decoro, pero
nadie que se precie de hombre cabal debe pensar que vive decorosamente con una libertad limitada y prestada como la que tenemos los exiliados.

Hay quienes en este momento están ilusionados con una posible revisión en la política de
manos del Presidente Bush, quien aunque ha dado muestras de simpatía hacia nuestra causa. Sabemos que existen muy poderosos y mesquinos intereses que continúan tratando de obstaculizar cualquier cambio de política que favorezca la libertad de Cuba. De acuerdo a mi modesta opinión lo más que pudiera conseguir Bush con relación a la grave enfermedad del caso de Cuba sería un paliativo, y eso no sería suficiente para desmantelar aquella destructora e infernal maquinaria de hierro montada por Castro con la complicidad de varios gobernantes de los E.U.

El problema de Cuba es un problema de nosotros, los cubanos, en base a eso lo que necesitamos hacer es reclamar nuestro derecho a la lucha armada ya que aquí se nos recibió sabiendo que éramos combatientes anticomunistas, por lo cual tenemos el deber de demostrar que no vinimos aquí para ser neutralizados. Es por ello que voy a exhortar a aquellos compañeros de presidio que tantas muestras de hombría ofrecieron en aquellas tétricas ergástulas para que efectúen un sorteo en el que tan sólo nueve de ellos resulten premiados para que me acompañen a realizar una gestión, cuyo resultado habrá de ser exitoso, sin lugar a dudas. Los detalles finales de la proposición podrán conocerlos quienes mediante el sorteo resultaren triunfadores.