Humberto Acosta es un ex prisionero político
cubano que a través de Internet comparte sus experiencias
y las de muchos de sus compañeros en las ergástulas
de Fidel Castro.
Su propósito es evitarle a otros pueblos el dolor que ha
vivido el pueblo de Cuba bajo una dictadura comunista.
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Verdades
Silenciadas
La Juventud de Cuba
Siempre se ha dicho! Juventud divino tesoro ¡... pero eso tan
solo es aplicable donde la juventud posee la libertad que Dios naturalmente
nos concede a todos por igual, mas no es así bajo una tiranía
despótica como la que hay en Cuba, con una juventud que desde
su infancia ha sido sometida a un constante adoctrinamiento con la
pretensa intención de
de convertir el cerebro del estudiantado en una computadora al servicio
del Estado comunista. Los jóvenes que bajo ese perverso sistema
logran convertirse en profesionales si no comulgan con el sistema
que les es impuesto no tienen la posibilidad de desarrollar plenamente
sus aptitudes para poder alcanzar un estándar de vida como
el que obtienen los profesionales en los países no comunistas.
Los estudiantes Cubanos de ahora viven sin la esperanza de un futuro
mejor mientras perdure aquella tiranía que los tiene acorralados,
discriminados y amordazados. Pero
es de suponer que ante tal situación muchos de ellos han de
estar, si no lo han hecho ya,
al lanzar una mirada retrospectiva hacia aquellos estudiantes que
antes y después que Cuba se constituyó en Republica,
se opusieron virilmente, primero al despotismo español y después
a los gobiernos impopulares que antes del de Castro pretendieron perpetuarse
en el poder en contra de los postulados de la democracia, y por ende
de los intereses y la soberanía de todos los Cubanos que merecemos
vivir libres en nuestra patria.
Aquel desventurado estudiantado de hoy tiene ante sí la oportunidad
de cubrirse de gloria
si se dispusiese a dar un paso al frente, tal como lo hicieron en
el pasado sus predecesores.
La resistencia contra la opresión no es posible que sea condenable
ni por nuestro padre celestial.
Toda persona que aspire a que le sean reconocidos sus derechos, debe
saber cumplir con sus deberes, y no hay mayor satisfacción
que aquella que produce el deber cumplido. Benditos sean aquellos
que se encuentran presos, unos y acosados otros, por estar luchando
por la libertad de nuestra patria. Y deben saber que no están
solos en la lucha, ya que aquí en el exilio habemos muchos
de los que luchamos en Cuba que nunca hemos pensado que por el hecho
de haber perdido una batalla tan desigual como la que perdimos allá,
hemos dado por perdida la guerra. Nosotros nos consideramos dignos
sucesores de aquellos exiliados que con su sacrificio hicieron posible
la reanudación de la lucha por la emancipación de aquella
bendita Isla agraciada por la naturaleza y codiciada por la avaricia
de los materialistas que no han sabido entender que a este mundo todos
llegamos sin nada y de él, lo único que podemos llevarnos
cuando nos llegue la hora de marcharnos,es la satisfacción
de haber realizado una buena obra, para poder vivir más allá
de la muerte física en la mente y el corazón de las
seres de buena voluntad.
10- 13\ 2005
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