Jose Marti Imito Al Mesias En America
Comparar las virtudes de José Martí con las de Cristo
no supone un sacrilegio, porque así como es cierto que la
perfección no existe entre los mortales, quien como Martí sin
haber obtenido la promesa de nuestro Dios de ser resucitado después
de su muerte física, él consagró su vida a
luchar por la causa de la libertad, la justicia, la igualdad y
los demás valores; que Dios nos concedió por igual
a todos los seres humanos.
Martí, tal como Cristo, siempre estuvo dispuesto a ofrendar su vida en
aras de la causa que predicaba. No cargó una cruz de madera como Cristo,
pero vivió en carne propia los horrores de un presidio, donde tuvo que
arrastrar una cadena que, además de dañar su carne, dejó una
profunda huella en su sensible alma.
Martí como Cristo vivió y murió pobre, habiendo podido vivir
como rico si así lo hubiese deseado, pero su inclinación siempre
fue hacia los pobres, tal como era la de Cristo.
Martí siendo genuinamente espiritualista, y amante de la paz, ante la
intransigencia de España sintió la necesidad de fomentar la guerra
para poder librar a su amado pueblo del despotismo colonial.
A sí como Cristo perdonó a quienes lo martirizaban, Martí,
después de perdonar a quienes intentaron matarlo por envenemamiento, logró convertirlos
en luchadores por la causa de Cuba.
A sí como Martí con el dolor de su alma creó las condiciones
para la guerra justa y necesaria. Cristo, creyó necesario usar el látigo
para expulsar del templo a los mercaderes.
Así como Cristo impartía humanas enseñanzas entre sus discípulos
y a quienes le escuchaban, Martí a quien le fue concedido por sus devotos
admiradores el bien merecido y honroso título de “maestro”,
puso especial énfasi en educar a los niños, a los jóvenes
y a los negros pobres, lo hacía de forma gratuita.
Existiendo tanta analogía de procedimientos entre aquellos dos mártires
que fueron victimas de la practica del mal, pienso que Dios no habrá de
enojarse porque sea comparado el hijo del espíritu santo con un hombre
que poseyó cualidades humanas tan excepcionales.
El renombrado poeta Luis Urbina dijo que algunas veces creyó ver en Martí la
silueta de Cristo, dijo además que, su palique le sonaba a sermón
de la montaña.
Sería un acto de justicia para con el insigne “ APOSTOL”,
y de gran utilidad para el estudiantado Cubano, que después de la desaparición
del castro-comunismo, se diera a conocer en las escuelas y la Universidad, la
humana y monumental obra de aquel genial hombre, cuya grandeza ha sido silenciada,
para colocar en su lugar a un genocida apartida.
José Martí, tal como si hubiese presentido que en algún
momento Cuba pudiera caer en las garras de un mounstruo como Castro,-dijo- “ingrato
a Dios y enemigo de los hombres “, será el que, “ so pretexto
de dirigir a las nuevas generaciones, les predique, “ antes que la dulce
platica del amor, el evangelio bárbaro del odio! ”...
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