Ayudan a Castro y No Lo Saben
Es el título de un artículo que salió en internet
en la columna “LA NUEVA CUBA”, el autor de dicho artículo
fue el compatriota Jeorge A. Sanguinetty, quien merece ser felicitado
por haber expresado una serie de verdes conocidas por muchos, y
de las cuales nunca se había hablado. El muy distinguido
e ilustre compatriota muy certeramente señala algunos de
los males que nos han aquejado en este prolongadísimo y
doloroso exilio. Pero debido a que son tantos los males, es obvio
que en tan poco espacio no haya podido mencionarlos todos.
Hay otro gran mal del que muy poco se habla, y del cual se debía hablar
en voz alta para ser escuchados por ese mundo desinformado en relación
con la causa de los cubanos luchadores por la libertad de nuestra patria. Ese
mal es el siguiente: Cuando poco después del triunfo del castrato aquellos
que se suponía fueran muy entendidos en materia de política, tardíamente
se dieron cuenta que Castro era comunista, decían que los EEUU no iban
a permitir que a noventa millas de sus costas fuera implantado un régimen
comunista, pues no tan solo se equivocaron quienes tal cosa dijeron; si no que
por el contrario los hechos han demostrado fehacientemente que después
de los castros, el peor enemigo que hemos tenido los luchadores por la libertad
de nuestra patria ha sido la política de este país.
Con todo y existir en este país la doctrina Monroe, a la hora de concertar
el nefario entendimiento Kennedy- Kruschev la Administración Kennedy no
tomo en cuenta la existencia de tal doctrina y lo que hizo mediante aquel arbitrario
e infame entendimiento fue consolidar y garantizar la permanencia en el poder
de un contumaz enemigo de los EEUU, del pueblo de Cuba, Dios y de la humanidad.
José Martí muy acertadamente-dijo- los Estados Unidos, son en efecto,
la esperanza del mundo. Pero ¿cuentan en realidad con todos los elementos
espirituales necesarios para servir de hogar seguro a la verdad, a la libertad,
a la dignidad humana ¿No esta su prodigiosa energía excesivamente
canalizada hacia los fines materiales más burdos?.El no se detuvo a esperar
ayuda de este país, sino que con su fuerza de voluntad, con su espíritu
de sacrificio, honestidad y acendrado amor por Cuba reunió en torno suyo
todos los elementos de guerra necesarios para hacer posible, de la única
manera digna que podía, y puede ser librado un país dominado por
el despotismo.
Desdichadamente ahora no tenemos un José Martí. Pero todavía
hay algunas cosas que podían hacer los líderes de las numerosas
organizaciones de este exilio, si dejasen a un lado sus diferencias y sus intereses
personales para formar, en beneficio de la causa de Cuba un bloque compacto frente
al enemigo común, para presentar ante es enemigo, y ante la opinión
mundial una imagen diferente digna de ser admirada y respetada, para poder llegar
a ser tomada en cuenta como una genuina fuerza representativa del exilio y quizás
formar parte de la solución de una dolorosa situación que los altos
funcionarios de este país han recalcado muchas veces que el de Cuba es
un problema que debe ser resuelto por los Cubanos, pero esos funcionarios debieran
pensar que no todos aquí hemos dejado de ser Cubanos...
El anterior Secretario de Estado C. P. iconsideradamente dijo que, el problema
de Cuba es un problema de los cubanos de la isla. Resulta difícil saber
si dijo tal disparate porque él no tiene una idea clara de lo que es el
patriotismo, o si lo dijo porque no estuviera informado sobre las decenas de
miles de mártires que se han inmolado por nuestra patria ni se ha dado
por enterado que en cuba hubimos centenas de miles de presos políticos,
de los cuales todavía quedamos un buen numero aquí y este exilio
cubano ha ofrecido muchas pruebas de su cubanía 9-12/06
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