Humberto Acosta es un ex prisionero político
cubano que a través de Internet comparte sus experiencias
y las de muchos de sus compañeros en las ergástulas
de Fidel Castro.
Su propósito es evitarle a otros pueblos el dolor que ha
vivido el pueblo de Cuba bajo una dictadura comunista.
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Verdades
Silenciadas
El Derecho a Ser Libres - Por Humberto Acosta
Dios nos creó con nuestro derecho a ser libres, pero el derecho
y el deber son dos
conceptos que se complementan entre sí, en tal caso cabe señalar
que si todos estuvié-
semos dispuestos a cumplir con nuestro deber el mundo habría
de ser muy distinto a co-
mo es, porque nadie tendría que reclamar su derecho. Pero según
consta en la Biblia des-
de el Génesis, el bien y el mal son congénitos, por
tal motivo quienes practican el mal no
respetan el derecho ajeno. Y esa ha sido la causa principal de los
grandes conflictos que
ha habido en el mundo a través de la historia.
Yo, no sin el temor de hacer el ridículo ante los sagaces estudiósos
de las Sagradas Ecri-
turas, me inclino a pensar que si Diós desde el principio de
la creación de la raza humana
pemitió la existencia del mal, lo hizo sabiendo que si no habría
de existir el mal nosotros
no sabríamos apreciar las grandes bondades que encierran sus
enseñanzas, ni todo lo bueno
que él puso a nuestro alcance.
Quienes hemos perdido la libertad, somos los únicos que sabemos
apreciar ese gran bien
en el cúal nunca pensabamos cuando éramos libres, y
así sucede con todas las cosas.
José Martí, aquel profundo pensador, dijo en uno de
sus tan certeros pensamientos “con
ser hombres traemos a la vida el princípio de la libertad,
y por ser inteligentestenemos el
deber de defenderla”.
Sabido es que reclamar derechos conculcados conlleva sacrificio, pero
consuela el saber que no hay sacrificio sin recompensa, y ¿qué
mejor recompensa que la satisfacción que produce el deber cumplido?
Resignarse a vivir sin libertad o aspirar a que otros le regalen lo
que tanto vale, es cosa esa, de limosneros no impedidos físicamente.
Aunque fueron varios los factores que influyeron para que Castro se
apoderara de Cuba,
entre dichos factores el más relevante fue el aporte económico
de muchos capitalistas, ha-
biendo sido ellos antes de Castro los intocables de la Cuba Republicana.
Pues con su ayuda llegó Castro al poder y aunque algunos le
ofrecieron jugosas dádivas él las rechazó porque
ya no las necesitaría, ya que tenía pensado despojarlos
de todos sus bienes, tal como lo hizo.
Con una violencia insospechada, los horrorizó, ya que la casi
totalidad de ellos tan pronto como pudo hacerlo salió huyendo
dejando a Cuba en manos de la bestia que ellos habían alimentado.
Llegaron al exilio, no con el propósito de contribuír
con los pobres que allí sin recursos económicos y sin
experiencia tuvimos la osadía de enfrentarnos a aquel monstruo,
que por la falta de solidaridad humana que existe en el mundo, ha
permanecido en el poder por casi medio siglo ya, robando, asesinando
e involucrado en el contrabando de drogas, con toda impunidad en violación
de todas las leyes internacionales, porque de nada sirve que existan
leyes si no existe la debida autoridad o la voluntad para castigar
a los transgresores. Ese es el doloroso caso del desventurado pueblo
de Cuba, donde debido a los mezquinos intereces de los enemigos de
Dios y de la humanidad no se ha procedido con justicia ante tanta
iniquidad.
Nosotros los que en Cuba luchamos por nuestro derecho a ser libres,
aunque aquí en el
exilio no hemos renunciado a ese sagrado derecho, no hemos procedido
con la debida ener-
gía para reclamar que nos sea reconocido aquí el derecho
a la beligerancia,como el único
medio posible para conseguir la libertad de nuestra patria.
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