Humberto Acosta es un ex prisionero político cubano que a través de Internet comparte sus experiencias y las de muchos de sus compañeros en las ergástulas de Fidel Castro.
Su propósito es evitarle a otros pueblos el dolor que ha vivido el pueblo de Cuba bajo una dictadura comunista.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

La Humanidad Tiene Dos Clases de Parasitos

Las dos clases de parásitos de la sociedad en todos los países del mundo son: “primero”,los que no trabajan ni para producir lo que consumen, y los otros son los que acumulan grandes fortunas explotando a los que producen. Y lógicamente los más dañinos son los segundos, ya que éstos son los culpables de que haya tanta desigualdad, tanta miseria y tanta injusticia; porque siendo éstos una pequeña minoría son los que dominan a los pueblos con su control del poder.

En el mundo existe una clase que es la flor y nata de la sociedad humana, y esta no es otra que la clase media. A la cual no se llega por herencia, tal como en el caso de los poderosos;sino por el esfuerzo propio. A la clase media pertenece la inmensa mayoría de la intelectualidad en todos los pueblos del mundo, porque los ricos por ser ricos no tienen la necesidad de superarse intelectualmente, los de la clase media sí tratan de superarse, tanto para poder mantenerse en ella como para poder escalar una mayor posición dentro de la sociedad. “Cosa ésta que no tiene que hacer el rico, ya que por su dinero ocupa esa posición.

Si la clase media tuviese mayor conciencia de su existencia y de su importancia, el mundo no estría a merced de una tan pequeña porción que sistemáticamente lo domina a capricho
a pesar del avance que ha alcanzado la cultura, que debiera ser para beneficio de toda la sociedad; y no como lo que esta sucediendo donde hay tantos millones de seres humanos
viviéndo en condiciones infrahumanas mientras las grandes corporaciones multiplican sus ganancias cada año en miles de millones de dolares, debido a que las finanzas y la política se hayan coasociadas en contra del derecho de los pueblos y de la divina justicia, cuyos fundamentos son, el amor, la caridad, la paz y demás principios humanos no practicados por la avaricia de los poderosos de la tierra “tan pobres de espíritu y tan faltos de bondades”.

Muchos de aquellos que fueron ricos en cuba, con su aporte financiero contribuyeron a que el castro-comunismo se apoderara del poder, y cuando éste comenzó a despojarlos de sus bienes económicos salieron huyendo despavoridos dejándolo todo en manos del enemigo sin contribuir en nada para tratar de reparar el daño que le habían causado a un pueblo del cual se habían servido para escalar la posición que habían disfrutado en aquel otrora paraíso que no supieron apreciar antes de perderlo. Pues llegaron al exilio y salvo algunas
honrosas excepciones, se dieron a la tarea de rehacer la fortuna de la cual los habían despojado, sin pensar éstos en los Cubanos que en Cuba, unos morían en combate, otros
frente a los tétricos paredones de fusilamiento y en las cárceles; donde habíamos decenas y decenas de miles, ignorados por el mundo debido a la total incomunicación, sometidos al más cruel e inhumano régimen de torturas, facturadas por la internacional comunista. “ ante
la indiferencia en unos casos, y en otros, con la complicidad de los auto proclamados líderes de la democracia”.